viernes, 23 de noviembre de 2012

Un villano

Cuando empezó a salir con Kim, Carlos era una buena persona. Divertido, atento, considerado. Luego pasó por un periodo oscuro en el que no se comportó nada bien. Fue un pésimo novio, aunque no tan malo como Kim ha decidido recordar. Porque la mente es traicionera, y exagera o quita importancia a las cosas movida por nuestros deseos inconscientes.

Le hizo daño, eso es innegable. Pero no lo es menos que con el tiempo Carlos logró redimirse y volver a ser el que siempre debió ser. Por eso, cuando volvió con Kim, se esforzó mucho en hacerla feliz. Lo logró. Le dio todo su amor, un amor correspondido. Y aún así, terminó abandonado por segunda vez.

Toda historia necesita villanos. Y nosotros esperábamos que Carlos fuera el nuestro, porque nos encariñamos con Álex y queríamos que terminara junto a Kim. Pero, aunque nos cueste aceptarlo, nuestra simpatía es arbitraria. Creemos que fue un final feliz sólo porque deseamos verlo así.

Nuestra historia quizás sí tenga un villano, pero no el que pensamos. De serlo, el dudoso honor recaería en Kim, la mujer que cambió a un chico al que amaba por otro al que amaba un poco más. 

Podemos decirnos que las cosas no son así, que no podemos etiquetarla como "la mala" sólo por seguir los impulsos de su corazón. Pero, ¿seguiríamos pensando lo mismo si hubiera actuado al revés? ¿Si hubiera abandonado a Álex, sin razón aparente, sólo porque ha conocido a otro chico que le gusta más? ¿Le tendríamos entonces el mismo cariño?

Vemos lo que queremos ver. Somos un tribunal sesgado que siempre absuelve a quien le agrada y condena al resto. Damos categoría de villanos a todos aquellos que no nos gustan desde nuestro pedestal, ese en el que nadie nos puso, ese del que rara vez nos bajamos.



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