jueves, 29 de noviembre de 2012

Fuerzas poderosas

La venganza es una fuerza poderosa. Nos confiere habilidades que nunca creímos tener. Despliega todo nuestro potencial. A cambio, eso sí, nos roba una porción del alma.

Álex jamás ha sido un conquistador. Y sin embargo, en este caso no tiene ninguna duda de que logrará seducir a Julia. No porque se considere irresistible, sino sencillamente porque su plan depende de ello. No hay nada que no podamos conseguir cuando tenemos la motivación necesaria. Aunque esa motivación sea absolutamente mezquina.

Fuerza un encuentro casual con la chica en el parque. Cuando Julia le pregunta cómo lo lleva, Álex sonríe. Ya está mejor, gracias. Lo ha superado. Pero su lenguaje corporal dice otra cosa. Muestra tristeza, debilidad, dolor. Lo suficiente como para que la chica se compadezca de él.

Julia le invita a cenar. Él rechaza la idea, agradeciéndole el gesto pero dejando claro que no tiene por qué molestarse. Logra que ella le insista. Entonces, con gratitud, claudica.

Durante la velada, Álex habla mucho de Ángeles. De lo genial que es, de lo mucho que todavía la quiere. Y cuanto más la defiende, más molesta parece Julia con su amiga. Porque los seres humanos somos así. Nuestros sentimientos son variables, dependen de muchos factores. Y ahora mismo él está sabiendo cómo manipularlos a su favor.

Dos días más tarde es Álex quien la invita al cine, como agradecimiento. Sigue hablando de sí mismo, como una víctima necesitada de consuelo pero que no quiere dar lástima. Sin embargo, poco a poco, gradualmente, deja de centrar la atención en sí mismo y comienza a escuchar a Julia.

Podría ser el inicio de una historia de amor si él aún creyera en el amor. Pero no lo hace. Ha descubierto una fuerza más poderosa a la que rinde pleitesía. Sin importarle el precio a pagar.




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