domingo, 2 de marzo de 2014

7bis. Tres normas rotas

Álex siempre ha sido una persona excesivamente reflexiva. Sin embargo, cuando decidió dar un giro a su vida, se prometió que, al menos en tres ocasiones, haría lo contrario de lo que le dictara su pensamiento. Traicionaría a sus pálpitos y se dejaría llevar. Sólo por ver qué pasaba.

Desde el primer momento fue consciente de que este tipo de comportamientos, a la larga, traen más problemas que alegrías. Si no, todo el mundo actuaría así. Pero merecía la pena probar.

Cuando comunicó que pensaba irse unos meses a Londres, su amigo Nicola se ofreció a acogerle en el piso que compartía con otras tres personas. El primer instinto de Álex, por supuesto, fue negarse. Es una persona muy celosa de su intimidad y lo cierto es que, en ese momento, el dinero no era problema. Podía alquilarse su propio piso. No obstante, decidió aceptar.

La experiencia, todo sea dicho, no ha sido todo lo memorable que él hubiera deseado. Aún así, hizo algo inesperado. Ya sólo por eso, está convencido de que tomó la decisión correcta.

Cuando Nicola le invita a una fiesta con gente que no conoce, de nuevo se ve tentado a no aceptar. Nunca sabe cómo conectar con extraños, le pone nervioso. Pero como se supone que salir de la zona de confort forma parte del experimento, quebranta la regla por segunda vez.

Se divierte. Mucho más de lo que hubiera imaginado. Conoce a una chica, Lara, con la que congenia al instante. Tanto que al final de la noche, tras mucho coqueteo y algunos besos, ella le invita a acompañarla a su casa.

Álex jamás se acuesta con mujeres que acaba de conocer. Al menos hasta ahora. Porque tras pensarlo un momento, decide dejar de pensar y aceptar el ofrecimiento. Rompiendo otra de sus normas, escribiendo la primera página de una historia que dista mucho de haber llegado a su fin.

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