miércoles, 26 de febrero de 2014

3bis. Cicatrices

"Me caí hace dos semanas", comenta Álex, mientras le muestra a Carla las costras que aún tiene en una de sus manos y que señalan el lugar en el que se concentran sus heridas. "Fue una tontería, simplemente me tropecé. No importa el cuidado que pongamos, todos alguna vez en nuestra vida perdemos el equilibrio por sorpresa".

"Me hice daño y me dolió. Incluso me asusté. Hace unos años una caída similar me produjo un esguince de rodilla, y por un momento temí que la historia se hubiera repetido. Como si la situación fuera grave y mi accidente una gran tragedia. Qué estupidez. Apenas fue un simple rasguño. A cada minuto hay miles de personas en el mundo que sufren mucho más dolor".

"En cualquier caso era mi cuerpo y eso hace que, evidentemente, me preocupara mucho más por ello que por que los accidentes que sufren otros desconocidos en lugares lejanos de la Tierra. Somos egocéntricos. Siempre tendemos a creer que el mundo gira a nuestro alrededor".

"Me curé las heridas y poco a poco me fui tranquilizando. La primera noche sentí bastantes molestias. La segunda, algo menos. Días más tarde había muchos momentos en los que ya ni recordaba lo ocurrido. Sólo alguna ocasional punzada de dolor, al hacer algún movimiento brusco, me devolvía el recuerdo de lo sucedido. No podemos vivir siempre pensando en el dolor".

"Me sentía culpable por ser tan poco cuidadoso. Incluso me compadecí por mi torpeza, alimentando la sensación de angustia. Por qué tuve que caerme, por qué no pude tener más cuidado... Pero un día me harté de toda esa basura. Me caí. Me levanté. Ya está. El resto es perder el tiempo".

"Como ves, las cicatrices, así como mi historia, son reales. Pero no hablaba de ello sino de Kim. Contestaba a tu pregunta. Te explicaba por qué no tengo interés en seguir hablando del tema".

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