viernes, 28 de febrero de 2014

5bis. Historias inconclusas

- La última copa y me voy. O paro ya o no voy a ser capaz siquiera de llegar a mi casa.
- ¡Venga! No me seas marica, Álex.  Si quieres puedes quedarte a dormir en la mía.
- Tentador, Tessa, pero no. La verdad, me da miedo que me hagas algo...o que no me lo hagas. 

La chica ríe y le planta un beso en los labios a Álex, sólo para molestarle. Pero ya no es el chico tímido con pinta de boy scout al que conoció fugazmente en un aeropuerto tiempo atrás. Mucho ha llovido desde ese entonces. Para los dos.

- Creo que necesito hacer una locura - confiesa él - Algo gordo.
- Pues ya puedes esmerarte, porque la última vez te recorriste medio mundo para ver una exposición de cuadros esperando que así tu novia recobrara la consciencia.
- Y funcionó, ¿no es cierto?
- Ahí me has pillado. ¿Te arrepientes?
- Alguna que otra mañana.

Los dos se echan a reír. Beben y brindan por las locuras y por seguir vivos.

- Por cierto, nunca me has terminado de contar la historia sobre tu año sabático. Lo último fue el lío con los chinos y los ¿rusos? ¿ucranianos? Siempre me confundo.
- Cierto, no lo he hecho - replica Tessa, divertida y sensual - Pero es que no todas las historias están hechas para llegar al final, ¿sabes? A veces dejamos nuestros relatos a medias, bien porque no le interesan a nadie, bien para mantener el misterio. Si eres bueno, a lo mejor algún día termino de contártela. Joder, hay tantas cosas flipantes que aún no sabes...

Álex asiente y se termina la cerveza. Antes de irse, la besa en los labios. Sólo para sorprenderla. 

jueves, 27 de febrero de 2014

4bis. Disfrutar el momento

Álex continúa su historia, mientras Sara le mira con cara de no estar entendiendo nada.

- Entonces, mientras yo hablo con el agente de policía, va Carol y dice...
- Un momento, ¿quién es Carol?
- Carol, mi ayudante. La conoces, te la presenté en la última fiesta.
- ¿Esa no era Patricia?
- Patricia es la jefa de producción, te estás confundiendo. Pero da lo mismo...
- ¡No, no lo da! ¡Quiero poder ubicarme correctamente!

Visiblemente molesto, Álex suelta un bufido. Sara le mira desafiante así que, algo más tranquilo, intenta explicarle por qué su pregunta le parece irrelevante en estos momentos.

"A veces perdemos demasiado tiempo intentando recordarlo todo, atentos a detalles sin importancia. No nos damos cuenta de que por lo general contamos nuestras historias de forma no lineal, saltando en el tiempo, mezclando personas, situaciones y épocas. Creando un universo confuso de recuerdos que nunca sucedieron en el orden que nosotros imaginamos".

"Nombramos a personas pensando que la otra persona sabe de quién estamos hablando. A veces es necesario clarificarlo, por supuesto. Pero por lo general da lo mismo. Y nos obcecamos tanto en intentar catalogarlo todo que nos perdemos lo más importante: disfrutar del momento".

"Hay nombres que te suenan y otros que no. Hay elipsis, vacíos y cambios que merecen una explicación que quizás nunca llegue. Perfecto. Abraza el caos y vive en el presente. Estoy tratando de contar una historia, aquí y ahora. Una con sentido por sí misma. Y lo que haya pasado en otras historias pretéritas con gente que no tiene un papel en ésta, ahora mismo carece de importancia".

miércoles, 26 de febrero de 2014

3bis. Cicatrices

"Me caí hace dos semanas", comenta Álex, mientras le muestra a Carla las costras que aún tiene en una de sus manos y que señalan el lugar en el que se concentran sus heridas. "Fue una tontería, simplemente me tropecé. No importa el cuidado que pongamos, todos alguna vez en nuestra vida perdemos el equilibrio por sorpresa".

"Me hice daño y me dolió. Incluso me asusté. Hace unos años una caída similar me produjo un esguince de rodilla, y por un momento temí que la historia se hubiera repetido. Como si la situación fuera grave y mi accidente una gran tragedia. Qué estupidez. Apenas fue un simple rasguño. A cada minuto hay miles de personas en el mundo que sufren mucho más dolor".

"En cualquier caso era mi cuerpo y eso hace que, evidentemente, me preocupara mucho más por ello que por que los accidentes que sufren otros desconocidos en lugares lejanos de la Tierra. Somos egocéntricos. Siempre tendemos a creer que el mundo gira a nuestro alrededor".

"Me curé las heridas y poco a poco me fui tranquilizando. La primera noche sentí bastantes molestias. La segunda, algo menos. Días más tarde había muchos momentos en los que ya ni recordaba lo ocurrido. Sólo alguna ocasional punzada de dolor, al hacer algún movimiento brusco, me devolvía el recuerdo de lo sucedido. No podemos vivir siempre pensando en el dolor".

"Me sentía culpable por ser tan poco cuidadoso. Incluso me compadecí por mi torpeza, alimentando la sensación de angustia. Por qué tuve que caerme, por qué no pude tener más cuidado... Pero un día me harté de toda esa basura. Me caí. Me levanté. Ya está. El resto es perder el tiempo".

"Como ves, las cicatrices, así como mi historia, son reales. Pero no hablaba de ello sino de Kim. Contestaba a tu pregunta. Te explicaba por qué no tengo interés en seguir hablando del tema".

martes, 25 de febrero de 2014

2bis. Lo mismo, pero distinto

- ¿Estamos condenados a repetir los errores de nuestro pasado? - pregunta Toni.
- ¡Cielos! Espero que no.

Álex sonríe y su amigo imita el gesto por educación, sin estar del todo seguro sobre el estado de ánimo de su interlocutor. Lo curioso es que en realidad Álex se encuentra bien. Todo lo bien que uno puede estar en este mundo de luces y sombras en el que las buenas y las malas noticias se superponen sin orden ni concierto, haciendo imposible cualquier tipo de coherencia.

A diferencia de la ficción, en la vida real las historias nunca son simples ni lineales.

- No voy a caer en una depresión - asegura Álex, intentando mostrarse tranquilizador - No tiene sentido. Lo único que necesito es un cambio.
- ¿En qué sentido? 
- No lo sé  - admite - En que sea distinto de lo que vengo haciendo ahora.

"Nuestras historias son cíclicas. Volvemos siempre al punto de partida. Nos creemos terriblemente originales cuando lo cierto es que no somos más que una mala copia de nuestros miedos y obsesiones. Repetimos nuestros discursos una y otra vez, creyendo que estamos dando profundidad a un pensamiento que ya está más que gastado".

"Sin embargo... Nos gusta esa repetición. Cine, libros, música... buscamos siempre cosas que sean parecidas a aquello que nos encantó. Pedimos algo nuevo, pero luego, si nos conceden nuestro deseo, nos sentimos desilusionados. Porque en el fondo somos animales de costumbres".

"Así que haré lo mismo, pero distinto. Con suerte, más apasionante. Porque, admitámoslo: fue una bonita historia de amor, sí, pero eso no la convierte necesariamente en algo interesante".

lunes, 24 de febrero de 2014

1bis. Sabiduría.

En la radio ya no suena R.E.M.

Sería uno de esos guiños que Javi siempre usa en sus películas y que a menudo nos suenan forzados, cuando lo cierto es que en la vida real estas coincidencias suceden más a menudo de lo que imaginamos. Quizás porque nuestra existencia es una telecomedia escrita por una mano invisible que a veces da la sensación de ir improvisando la trama.

En cualquier caso ya no es R.E.M, sino "Of Monsters and men". Y la canción "love, love, love". Pero no es una agridulce ironía. Álex la ha elegido a conciencia y ahora se dedica a escucharla una y otra vez, mientras repite el triste estribillo como una necesaria letanía.

En una elipsis de casi cuatrocientos, muchas cosas han cambiado. Para mejor o para peor, quién puede saberlo. En una carrera de fondo el resultado no se decide hasta que se cruza la línea de meta. Y en muchas ocasiones, ni siquiera entonces.

Lo único cierto es que Álex se siente perdido y confuso, como si le hubieran lanzado de cabeza a un juego sobre el que desconoce las reglas. Y piensa en el viaje iniciático que hizo y en todo lo que aprendió entonces. Las lecciones de la vida que deberían haberle convertido en alguien sabio.

Pero, lejos de eso, se siente tan ignorante como siempre, ni más ni menos. Cuando creemos conocer los secretos de la vida, ésta se esfuerza en demostrarnos lo equivocados que estamos.

"Ser más viejos no nos hace más sabios", piensa. Ser más viejos nos deja más cicatrices, más experiencias, más risas y lágrimas. Pero nada de eso tiene que ver con el conocimiento. Ahí seguimos perdidos. Y a tientas, en medio de la oscuridad, sólo podemos rogar estar caminando en la dirección correcta. La que nos aleje de los errores del pasado, rumbo a errores nuevos.